Evita, 24 de diciembre de 1951

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“…Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma…
No puede haber amor donde hay explotadores y explotados.
No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables.
Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad…
Y por fin, yo me permito reunir simbólicamente la copa con que brinda cada uno de ustedes con mi propia copa, que contiene la misma sidra humilde, con la misma sencillez de nuestro corazón.
Levanto al cielo con ella los deseos,
los sueños y las esperanzas de todos,
para que en esta noche prodigiosa el amor infinito
los toque con la vara de sus milagros y los convierta en realidad.”
Evita, 24 de diciembre de 1951